Isla de Brac, verde y blanca

Isla de Brac, verde y blanca 1

Los últimos años se ha potenciado mucho la visita a la Europa del Este. Salen cada cierto tiempo ofertas de viajes que nos pueden llevar a estas tierras hasta hace bien poco desconocidas para la mayoría y conocer culturas y costumbres que se diferencian mucho de los nuestros.

Si vamos a la costa de Croacia y tenemos intención de quedarnos bastantes días, es interesante conocer, visitar la isla de Brac, la blanca isla de Brac. Podemos llegar hasta ella navegando desde Split. Es una isla que posee 400 kilómetros cuadrados, lo que equivale a decir que es la tercera isla más grande del Adriático.

Su llegada ya es mágica pues antes de llegar ya notamos y vemos las aguas cristalinas de este mar turquesa y templado que realza la belleza de las isla de Brac. De hecho la isla se puede resumir en un color: el blanco y sus casas, como en la lejana Andalucía, ciegan la vista.

Ya desde la época romana las canteras de piedra claiza han sido explotadas y con ellas se han construido importantes edificios como el palacio de Diocleciano en Split, Santa Sofía en Estambul, Naciones Unidas en Nueva York y la Casa Blanca de Washington.

La isla está además poblada por bosques del tipo mediterráneo. Desde la montaña Vidova Gora de 789 metros de altitud, podremos observar, disfrutar del increíble paisaje de todo el archipiélago. Al pie de la montaña, para refrescarnos, podremos encontrar la singular playa de Zlatni Rat (cuerno de oro). Se trata de una punta bastante plana con pequeños cantos rodados y blancos que se meten en el mar y cambian de forma según el viento y las olas del mar. De hecho no es extraño que se considere como una de las playas más bellas del Adriático.

La isla está llena de pueblos tradicionales, pequeños núcleos como Skrip, Mirea, Supetar o Pucisca donde sus campanarios blancos destacan mucho sobre el fondo verde de los bosques. En el interior de la isla podremos encontrarnos con un valle profundo, lugar donde se encuentra el convento Pustinja Blaca, construido en el siglo XV por los monjes glagolíticos.

En fin, se trata de una de las islas más atrayentes de Croacia y de todo el Adriático junto a la isla de Hvar.

Foto Vía: Henning Schröder