Sevilla tiene un color especial

Sevilla es una ciudad que enamora, uno de esos lugares donde a casi todo el mundo le gustaría vivir por algún tiempo. La «alegría de vivir» de esta ciudad se respira en muchos de sus rincones, por lo que la mejor manera de quedar hechizado por ella es pasear por sus calles y no tener el menor miedo de perderse; seguro que en algún momento encontraréis lo que buscábais. 

Uno de los barrios que más os gustará será sin duda el Barrio de Santa Cruz, conocido también como el barrio de la judería. Esta zona se caracteriza por sus estrechas calles y por las típicas casitas blancas sevillanas que regalan al visitante la vista de sus hermosos patios y jardines. Los naranjos en flor que hay aquí embellecen más, si cabe, esta zona.

Otro de los barrios con más solera de la ciudad es el archiconocido Barrio de Triana, uno de los emplazamientos más castizos y populares de Sevilla y mundialmente conocido por el renombre de algunos de sus habitantes y por el arte que se respira en sus calles.

En el centro de la ciudad encontraremos la majestuosa Catedral, el templo gótico más grande del mundo.  En uno de sus laterales está la Giralda, otro de los emblemas de la ciudad y un claro ejemplo de la mezcla cristiano-musulmana que se dió en Andalucía en siglos pasados.

Cerca de allí se hallan los Reales Alcázares de Sevilla, impresionante palacio que cuenta con un conjunto de edificios y jardines que son verdaderamente una maravilla. La utilizaron los árabes como residencia de sus mandatarios hasta la época de la Reconquista; a partir de entonces fue residencia habitual del rey que reinaba en el momento.

Al lado de los alcázares está el Archivo General de Indias, una de las piezas clave en la conservación de los documentos de las colonias españolas. Se trata de un archivo que contiene ni más ni menos que unos 43.000 legajos, 80 millones de páginas y 8.000 mapas y dibujos del tema anteriormente mencionado.

La Plaza de España es también una de las joyas de la ciudad. Fue construída para la Exposición Iberoamericana de 1929 y es uno de los espacios abiertos más grandes con los que cuenta esta ciudad andaluza.

Otra de las opciones más interesantes si vamos a Sevilla es la de pasear por la orilla del famoso Río Guadalquivir y admirar el aire de tranquilidad y de vida que caracteriza la rutina sevillana. Durante el paseo, os podéis quedar a contemplar la mítica Torre del Oro o sentaros en cualquier puesto a tomar un refrescante tinto de verano.

Si os gusta salir por la noche, os recomendamos la zona de La Alameda, punto de reunión de las gentes del arte y del teatro que viven allí. Intentad acudir también a alguno de los espectáculos de flamenco que se ofertan en diferentes puntos de la ciudad, no os arrepentiréis.

Y es que, como hemos dicho al principio, Sevilla tiene un color especial; lo notaréis nada más pisar la ciudad.

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