El Desierto de Negev en Israel

Una pena que lo que mayoritariamente nos llegue de Israel sean sus disturbios políticos y sus luchas religiosas tanto internas como externas. Porque, sencillamente, perdemos de vista un país con una historia, una cultura y unos paisajes fascinantes. Hoy os recomiendo que nos acompañéis hasta el sur de Israel, concretamente a la región Beer-Sheva, situada apenas a hora y media en coche de Jesuralém.

Allí nuestro destino será el intrigante y curioso Desierto de Negev. Curioso porque, a pesar de recibir el nombre de desierto, no cuenta con dunas de arena. Intrigante porque su paisaje más bien podría estar sacado de alguna película de la luna. El Negev es un desierto extenso y abierto, lleno de rocas y, en ocasiones, algunos árboles.

Para llegar a Beer-Sheva lo mejor es alquilar un coche o tomar un autobús desde Tel Aviv, a unas dos horas del desierto. No os preocupéis a la hora de llegar, porque veréis claramente dónde comienza el desierto: los árboles y los campos verdes que aparecen a ambos lados de la carretera desaparecen de improviso para dar paso a un terreno árido y seco.

Si queréis situaros mejor, el pueblo de Mitzpe Ramon es la puerta de entrada al Desierto de Negev. Allí tenemos el Hotel Isrotel Ramon, un lugar perfecto para alojarnos y comenzar la visita, ya que precisamente se halla muy cerca del Cráter Ramón, un profundo cañón que marcaba una antigua ruta comercial. Los más aventureros se atreven incluso a hacer rappel por las paredes del cañón.

Junto al cráter se sitúa el Centro de Visitantes de Mitzpe Ramón, el mejor lugar para conocer la historia y geología del Desierto de Negev. Además, aquí os darán información detallada de rutas de senderismo, ruinas arqueológicas y otros lugares de interés que no debéis perderos en la zona.

Porque en el Negev visitaremos el Parque Nacional Avdat, que alberga la antigua ciudad romana de Avdat. Asimismo, y aunque parezca mentira, el desierto alberga también una plantación de viñedos, la Boker Valley, en la que hay instalada una carpa con bar y restaurante para los turistas y hasta casas de campo para alojarse en el desierto.

Lo que está claro es que un recorrido por el Desierto de Negev es uno de los viajes más variopintos y exóticos que podemos hacer por este país, marcado desgraciadamente por otros conflictos que empañan la belleza eterna de su turismo.

Foto Vía Black Tomato