Visita la Catedral de Berlín

Visita la Catedral de Berlín 1

La monumentalidad y la vida cultural que tiene una ciudad como Berlín realmente impresiona. Museos, monumentos, iglesias… sea cual sea el lugar por el que vayáis, siempre tendréis que estar atentos, porque Berlín tiene ese algo que muchas otras ciudades no tienen: que no para de sorprenderte.

A mí de noche, aunque de día la vista también es magnífica, me maravilló la Catedral de Berlín. Está situada en la Plaza Lutsgarten, en el barrio de Mitte. No es muy antigua que digamos, ya que data de finales del siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, se puede decir que ha vivido tanto… como toda Berlín durante la Segunda Guerra Mundial, ¿verdad?.

Si tenéis reservados vuestros vuelos Berlín, la catedral es de visita imprescindible. Precisamente, hablando de la guerra y el bombardeo que sufrió, en el interior de la iglesia se puede visitar una exposición que nos ofrece el proceso de reconstrucción del templo, para ver cómo estaba tras los bombardeos, y, claro, como está ahora.

El terrible bombardeo destruyó la cúpula central, por lo que el interior tuvo que ser reconstruido totalmente. Eso sí, no esperéis ver ni imágenes de Vírgenes ni de santos ya que, al ser iglesia protestante, no tiene nada de eso. Las esculturas que pueden verse representan a distintos personajes de la Reforma Protestante, entre ellos Lutero.

¿Qué podemos ver en su interior, a pesar de su sencilla decoración?. Pues no hay que perderse los sarcófagos de Federico I y su esposa, la cripta del sótano, donde están enterrados diversos miembros de la familia Hohenzollern, el púlpito, el órgano, y cómo no, la subida a la cúpula, desde la que se tienen unas vistas increíbles de Berlín.

Ya veréis cómo la Catedral de Berlín, la Berliner Dom en alemán, es una de las catedrales luteranas más grandes del mundo. Como curiosidad os podemos decir que, a diferencia de las iglesias españolas, no tiene capillas en su interior, sino que el conjunto de la iglesia lo forma la nave principal.

Como os dije al principio, a mí es un edificio que me encanta. Su cúpula, las pinturas del techo, la belleza que tiene iluminada de noche, el retablo dorado y gigantesco… Acercaros por último a la tienda de la catedral para llevaros un recuerdo de ella. Francamente la visita merece muchísimo la pena.

Foto Vía Taringa