Un pequeño tesoro en Newcastle: Bessie Surtees House

Un pequeño tesoro en Newcastle: Bessie Surtees House 1

En el entramado de calles y callejones que es Newcastle-upon-Tyne pasa desapercibido un edificio que es, en sí mismo, un pequeño tesoro para los curiosos que se animen a bucear en sus entrañas. Nos referimos a Bessie Surtees House. Su nombre es ya por sí mismo evocador y nos habla de una historia de esas que podrían constituir el argumento de una película de las que nos mantienen pegados al sillón por la dosis de suspense y pasión que atesoran: en ella se desarolló el episodio más curioso de la historia de amor entre Bessie Surtees, la hija mayor de Aubone Surtees, un bankero de Newcastle, y John Scott, que a la postre sería el primer conde de Eldon y también ocuparía el importante cargo de Lord Chancellor. La familia Surtees se oponía al casamiento, pero la pareja tomó una decisión radical para poder celebrar su boda: el 18 de noviembre de 1772, Scott sacó a escondidas a Bessie de la casa, situada en la orilla del río Tyne, y se fue con ella hasta la frontera de Blackshields, en Escocia, donde finalmente contrajeron matrimonio.

Historias románticas aparte, Bessie Surtees House es una magnífica vivienda de mercaderes construida en los siglos XVI y XVII, fascinante porque se trata de un raro ejemplo de arquitectura doméstica jacobina. La historia del edificio y de sus particulares moradores está plasmada en diferentes paneles explicativos. Pero lo realmente increíble es caminar por sus maravillosos interiores, que nos remiten a un tiempo pasado de lujo y buen gusto. La casa es también en la actualidad la sede de la oficina regional del English Heritage. Se puede visitar gratuitamente de diez de la mañana a cuatro de la tarde. Sin duda lo mejor de ella es su capacidad para transportarnos a la época en la que fue habitada sin excesivas recreaciones que aumenten su espectacularidad pero le resten su genuino sabor original. Por el contrario, las paredes desnudas pero bellamente ornadas, la brillantez de los techos y la posibilidad de echar una mirada al exterior a través de ventanas con más de cuatro siglos de historia son razones más que suficientes para acercarse a este rincón de Newcastle.