Un día en la Rioja Alavesa

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Buen plan para un domingo que se prevea aburrido o para disfrutar si estáis por aquella zona es el de acercaros a pasar el día a la Rioja Alavesa, zona vinícola por excelencia.

La mejor forma para esto es coger el coche y subir por el puerto de Bernedo (pueblecito de la montaña alavesa) hasta el punto más alto, donde podéis parar a ver la magnífica panorámica que se ofrece desde allí: la llanura alavesa con la ciudad de Logroño al fondo.

Desde allí podéis bajar y recorrer estas carreteras, estrechas y con muchas curvas, rodeadas de viñedos por todos lados, un camino de lo más relajante por la belleza que ofrece el paisaje y porque apenas pasan coches por este lugar.

Así, llegaréis hasta Laguardia, pueblo ubicado en un alto y principal reclamo turístico de la Rioja Alavesa. A pesar de ser un pueblo más bien pequeño, ofrece muchas alternativas al viajero: espectaculares vistas del paisaje (especial atención al monte León Dormido, una verdadera maravilla) o paseos por sus largas y laberínticas calles de estructura medieval.

Si sóis de buen comer y beber estáis también en el lugar adecuado, ya que se ofrecen visitas guiadas y catas en muchas de las bodegas de la zona y este pueblo es conocido por la calidad de sus restaurantes y bares.

Para terminar la visita en Laguardia podéis acercaros al ayuntamiento y ver cómo se dan las horas en el reloj principal del edificio (no desvelamos el secreto, es mejor verlo) o visitar la iglesia y la obra de arte que tiene al lado, un monumento-homenaje a los viajeros, representado en forma de zapatos y maletas usados.

Un día en la Rioja Alavesa 2

Si os quedáis con ganas de ver un poco más la zona podéis ir a los dólmenes de La Hechicera o admirar las bodegas de diseño que han construído en la zona reconocidos arquitectos internacionales (Frank Ghery en Elciego, por ejemplo).

En definitiva, buenos paisajes y buena mesa; ¿quién necesita más para pasar un buen día?

Foto 1: Flickr / Foto 2: Flickr