Palacio Real en Aranjuez


Palacio Real en Aranjuez 1

 

La visita a Madrid se puede enfocar de diversas maneras. Si pretendemos visitar tan sólo la comunidad y estamos en uno de los hoteles en Madrid, seguramente la visita nos llevará más allá de la capital. De la misma forma, si venimos a visitar España desde el extranjero, tras o después de otra estancia en uno de los hoteles en España, Madird es una parada obligada, lo cual no quita que tan sólo se haya que visitar la capital. Si queremos salirnos un poco de las visitas tradicionales de pocos días, una buena recomendación es ir a Aranjuez, donde la monumentalidad de la realeza queda plasmada en su enorme Palacio Real.

Y es que la construcción de ésta comenzó no como una residencia más sino por la falta de espacio. Felipe II mandó la construcción de un nuevo edificio, donde se alojaría la familia real mientras que la servidumbre se alojaría en la antigua constucción. La obra comenzó con la construcción de una capilla pública en 1561 y se acabó bajo el mando de Juan de Herrera en el año 1586. El edificio se fue agrandando en la medida que pasaban los años y los reyes residentes.

Por ejemplo, Felipe III concluyó el Jardín de las Estatuas, mientras que Felipe IV lo adornó con las estatuas. Felipe V ordenaá la ampliación del palacio y se empezaría a derribar el antiguo palacio. También se construyó una muralla con la idea de formar una gran plaza de la fachada principal del Palacio. Pese a que las obras se acabarían en 1739, nueve años más tarde hay un incendió que lo destruye en parte. Tras la desgracia el palacio se refomarmará y seguirá ampliandose a pequeños pasos.

Antes de entrar en lo que es propiamente el edificio nos encontraremos en la Plaza de Armas, donde se celebraban juegos ecuestres, desfiles y conmemoraciones propios del absolutismo.

En el interior del bello edificio encontraremos diversas pinturas y muebles de diferentes estilos y tiempos, así como colecciones tan curiosas como relojes, esculturas y lámparas. Si una sala tiene especial interés es la Saleta de Porcelana, la preferida de Carlos III. Se trata de una gran obra maestra de la fábrica, con muros y bóvedas cubiertas con grandes paramentos de porcelana y atornillados con madera «invisible». Sus escenas nos ecordarán leyendas y miesterios orientales pero con un marcado carácter costumbrista.

En fin, el edificio posee inmumerables rincones interesantes y misteriosos, por lo que una visita a Aranjuez no nos dejará ni mucho menos defraudado.

Foto Vía: Pavlemadrid