Naturaleza en la isla de Mallorca

Naturaleza en la isla de Mallorca 1

La isla de Mallorca se conoce en todo el mundo principalmente por sus atractivos turísticos más típicos: el sol, el mar, las playas, sus excelentes infraestructuras hoteleras, campos de golf, etc., pero encierra, sobre todo en sus regiones más alejadas de la costa, verdaderos tesoros naturales que la hacen atractiva también para los amantes del turismo rural y de la paz y tranquilidad que se puede encontrar, sin ir más lejos, pasando unos días en una de sus muchas casas rurales.

Aquellos que disfrutan especialmente con el contacto directo con el medio ambiente, pueden encontrar en un viaje a Mallorca una fantástica oportunidad de descubrir nuevos paisajes, de perderse por sus sierras montañosas surcadas de senderos, de gozar de deportes al aire libre con excursiones y paseos en mountain bike o explorar las maravillas espeleológicas de sus muchas cuevas, entre otras variadas actividades.

Tanto en invierno como en verano podemos encontrar numerosos alojamientos apartados del bullicio de las localidades costeras y recorrer la isla resiguiendo la ruta de sus parajes naturales, y parando de cuando en cuando para reponer fuerzas con su rica gastronomía, a la vez que admiramos el patrimonio cultural de sus pueblos. Los parques naturales de Mallorca tienen mucho que ver con el mar, naturalmente (S’Albufera, la Península de Llevant, Cala Mondragó, Cabrera y Dragonera), pero en la zona norte encontramos por ejemplo la Reserva natural Puig de Galatzo, también de indudable interés natural.

El paisaje está lleno de contrastes, desde las montañas de la Sierra de Tramuntana hasta las tierras de cultivo de la llanura central, o sus agrestes acantilados costeros o playas con ecosistemas de dunas perfectamente preservados. Para facilitar el acceso a todas estas maravillas, recientemente se ha creado la Tarjeta Verde, que por 10 euros propone descuentos en el acceso a áreas naturales, centros culturales, ocio, deporte, comercio, restauración y transporte público entre otros, y cuyos beneficios se destinan a la conservación del patrimonio natural y cultural.

Foto: Jaume Meneses