Malasia, naturaleza en pleno ecuador

Malasia, naturaleza en pleno ecuador 1

Malasia goza de un clima ecuatorial, cálido y lluvioso. y es una excelente opción para los amantes de la naturaleza, que aquí encontrarán infinidad de buenas razones para tomar un vuelo a Kuala Lumpur y disfrutar de sus preciosos parques naturales y atracciones culturales. Precisamente la capital es una de los mayores puntos de interés de este país, dividido entre una parte continental (la península de Malasia) y otra insular, en la isla de Borneo, cuyo territorio comparte con Indonesia. En Kuala Lumpur encontraremos enormes rascacielos, como las icónicas Torres Petronas, de 452 metros de altura, inspiradas en la arquitectura islámica tradicional.

En esta gran ciudad podremos hacer nuestras compras en espectaculares centros comerciales, gozar de la exótica gastronomía local y perdernos por mercados y calles de colorido aspecto a la caza de gangas o simplemente instantáneas para enmarcar a nuestro regreso. Vale la pena acercarse a visitar edificios como el Parlamento, las mezquitas de Masjid Jamek o Masjid Negara, el Museo Nacional, el Acuario o el Templo Sri Mahamariamman.

También recomendamos pasar por la antigua capital, Malacca, la ciudad más antigua del país; por la Isla de Langkawi, si lo que buscamos es descanso en un entorno lujoso y relajado; la ciudad de Kuching y el vecino Parque Nacional Bako, una zona protegida llena de especies autóctonas y en un excelente estado de conservación.

En Kota Kinabalu y el parque nacional homónimo, en la isla de Borneo, también podremos realizar caminatas por su exuberante selva, e incluso ascender a alguna de sus cumbres, si disponemos de tiempo, como por ejemplo el Monte Kinabalu. Para ellos podemos optar por pernoctar en alguna de las aldeas locales, perfectamente acondicionadas para el acomodo de turistas, y así conseguiremos una experiencia redonda. Si lo que nos atrae es el subarinismo, no podemos perdernos la isla de Sipadán, donde encontraremos fondos marinos de excepcional belleza y valor ecológico.

Foto: octal