Madeira: tradición y naturaleza exuberante

Madeira: tradición y naturaleza exuberante 1

La isla de Madeira es uno de los destinos más espectaculares que podemos elegir para pasar nuestras vacaciones. En un entorno de gran belleza paisajística, favorecido por la privilegiada ubicación del archipiélago en latitudes tropicales, podemos gozar de temperaturas agradables durante todo el año, y todo ello al alcance de la mano gracias a sus excelentes comunicaciones con las principales capitales europeas.

Además, la orografía montañosa de las islas ofrece excelentes oportunidades para realizar recorridos a pie y admirar su fantástica vegetación e impresionantes vistas de sus bosques, valles y acantilados. Tanto si nos apasiona la botánica, como si simplemente nos atrae el turismo activo o los paisajes tropicales y variados, un viaje a Madeira es una elección segura, teniendo en cuenta también todas las opciones culturales y gastronómicas que se abrirán ante nosotros a nuestra llegada.

No en vano, aquí encontraremos infinidad de edificios catalogados como Monumento Nacional o Inmueble de Interés Público, como por ejemplo la Fortaleza de Pico, la Catedral, el Palacio de São Lourenço, sus muchas iglesias, conventos y otros edificios religiosos, el Fuerte de São Tiago o el Mercado Municipal de los Labradores. Merece la pena también detenerse para visitar el Museo de Arte Contemporáneo, especializado en arte portugués, el Museo de Arte Sacro, el Museo de Historia Natural y el Museo del Vino.

Este último puede ser una buena manera de conectar nuestra experiencia con el mundo gastronómico de Madeira. Gracias al protagonismo tradicional del mar en la vida del archipiélago, aquí encontraremos una gran variedad de platos de marisco y pescado, aunque también destacan especialidades como la «espetada» de carne de vaca en brocheta de palo de laurel, la sopa de trigo, el pan casero amasado con patata dulce y la carne de vinho y ajos, además de infinidad de frutas tropicales y deliciosos postres típicos.

Foto: Malcolm Browne