Los símbolos monumentales de Lisboa

Los símbolos monumentales de Lisboa 1

Una de las ciudades más bellas que tiene Portugal es, sin lugar a dudas, Lisboa. Y es que la misma, considerada para muchos como el reflejo del sentimiento y la melancolía, cuenta con una serie de atractivos que hacen que cualquier turista que la conozca no se defraude.

Muchas son las ofertas de hoteles en Lisboa  que existen actualmente para poder descubrir a fondo los rincones más encantadores de la misma, entre los que hay que destacar dos tanto por su valor como por el hecho de que se han convertido en los símbolos de la urbe, en los embajadores de ella en todo el mundo.

El primero de dichos monumentos es la conocida Torre de Belem. El arquitecto y escultor luso Francisco de Arruda fue quien llevó a cabo la construcción de aquella cuyas obras dieron inicio en el año 1514.

Como baluarte de Lisboa, desde un punto de vista protector y vigía, fue como se decidió erigir dicha edificación que además, a lo largo de la Historia, ha ejercido como lugar de recaudación para poder entrar en la ciudad.

Uno de los mejores ejemplos arquitectónicos de lo que se da en llamar estilo manuelino es este que destaca por el hecho de contar con varios elementos de gran riqueza y valor. Este sería el caso de su decoración exterior donde llaman poderosamente la atención no sólo la mezcla de estilos artísticos sino también las cuerdas esculpidas en piedra que posee o sus torres mozárabes.

No obstante, en su interior hay que destacar de igual manera estancias sorprendentes como la Sala de los Reyes o la Capilla.

El segundo monumento que ejerce como símbolo de Lisboa no es otro que el Monasterio de los Jerónimos, que al igual que el anterior están catalogados como Patrimonio de la Humanidad.

Como una manera de conmemorar el regreso del gran explorador portugués Vasco de Gama a su tierra se decidió levantar este edificio a principios del siglo XVI y de ello se encargó Juan de Castillo.

De estilo manuelino es también este edificio que tiene entre sus principales atractivos el conservar las tumbas de personajes ilustres tales como el propio Vasco de Gama, el poeta Luis de Camoes, o el escritor Fernando Pessoa.