Las Marquesas, en la Polinesia

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Viajar es todo un descubrimiento y más si vamos fuera de nuestro círculo habitual. Hoy proponemos una visita a la Polinesia Francesa, a uno de esos lugares paradisíacos que recomendamos visitar, al menos, una vez en la vida. Concretamente proponemos un viaje al archipiélago de Las Marquesas, el cuales formado por catorce islas.

La magia de Las Marquesas se hace más grande cuando nos enteramos que de esas catorce islas sólo seis están habitadas. También se dividen, las islas habitadas en dos grupos, el grupo del norte con las islas de Nuku Hiva, Ua Poy y Ua Huka y el grupo del sur, con las islas de Hiva Oa, Tahuata y Fatu Hiva. Así, cada isla posee sus propios privilegios, pero la unión de todas ellas también hace que se diferencien, de alguna que otra forma, de otros lugares similares como Tahití.

Según dice una antigua leyenda, los dioses Atanua y Oatea hicieron brotar las islas del océano para formar una gran casa. La leyenda coge forma todavía más cuando recientes excavaciones confirman que las islas están habitadas al menos desde hace 2.000 años, donde empezaron a poblarlas indígenas de Samoa y Tonga. El redescubrimiento vino tarde, concretamente con el capitán Cook allá por 1774 y a finales del XIX fueron axionados por Francia.

Hoy día, en Las Marquesas viven alrededor de 10.000 personas, la mayoría de ellas nativos, aunque también la comunidad extranjera va aumentando poco a poco. Y es que no es para menos, la belleza del lugar y su agradable clima se junta con la cordialidad de sus habitantes para que más de uno que va de visita establezca allá su segundo hogar.

Los locales son descendientes de guerreros y navegantes, pero también grandes artesanos. Descubriremos su habilidad innata para pulir piedra y tallar madera. No es extraño, pues, que sus trabajos manuales sean conocidos y apreciados más allá de la Polinesia. Aún así, su principal soporte de identidad cultural es el tatuaje, identidad cultural que se a hecho universal. Los lugareños se adornar el cuerpo desde hace 1.500 años y es que según la tradición, la finalidad del dibujo era la atracción sexual, la aspiración a convertirse en dios pero, sobre todo, la exaltación de la vida.

En fin, se trata de un lugar un poco caro pero atrayente por todos sus ingredientes. Merece ahorrar para visitar las Marquesas alguna vez en la vida.

Foto Vía: Sémhur