La vieja Canterbury

La vieja Canterbury 1

A todos nos suena Canterbury, la ciudad episcopal más famosa de Inglaterra. Si nos interesa este tipo de turismo religioso, quizás este sea un buen momento para hacerlo, pues hay cantidad de ofertas de vuelos para el Reino Unido hoy en día.

Bañada por la brisa del cercano y famoso Canal de la Mancha y situada en un magnífico espacio de campos, ruinas, granjas y ciudades con mucha historia, es decir, en el valle creado por el río Stour, Canterbury ha estado muy de moda entre los viajeros europeos desde hace más de quince siglos.

Es como un lugar de cuento, entre sus piedras se esconcen una amalgama de fantasmas, leyendas paganas e historias sacras que se pierden en la memoria del tiempo. Y es que la ciudad de Canterbury jugó un importante papel en la historia del país. Para comenzar, hay que decir que nació como asentamiento romano, como “Durovernum”, al cual sería enviado en el siglo VI un emisario devoto.

Se traba de San Agustín, el cual estaba destinado para plantar en estas tierras las primeras semillas del cristianismo. Así arranca su fama de centro religioso. Si para los cristianos se puede decir que la referencia espiritual es Roma, para los judíos Jerusalén, para los musulmanes la Meca, para los budistas Lumbini, pues para los anglicanos esta referencia espiritual, este pedigrí forma parte de Canterbury, el cual es ascendido a sede episcopal.

La catedral de Canterbury recibió sus primeros peregrinos desde antiguo, pero no fue hasta el martirio del arzobispo Thomas Becket, cuando el templo cobró un importante y especial significado. Las curaciones milagrosas atribuidas al sarcófago lo hicieron comparable a Santiago de Compostela. Así empieza, pues la etapa del peregrinaje masivo, inmortalizada en los famosos cuentos que se convertirían después en el primer libro impreso en lengua inglesa. Así quedó su tradición viajera, al cual hoy día viajan no sólo peregrinos sino, por decirlo alguna manera, existe el peregrinaje secular, el turismo en masa ha llegado este bello lugar.

Foto Vía:Hans Musil