La Estatua de la Libertad cumple 125 años

La Estatua de la Libertad cumple 125 años 1

 

El pasado 28 de octubre del 2010 la Estatua de la Libertad cumplía 125 años. Creo que nadie podía imaginar allá por 1886 que la célebre estatua se iba a convertir, con el paso de los años en todo un símbolo mundial y, en especial, de una ciudad como Nueva York.

La fiesta de cumpleaños que se celebró a su alrededor también pasará a la historia posiblemente. Una pequeña flotilla de barcos le rindieron honores alrededor de Ellis Island y en el puerto de la ciudad, y en toda Nueva York hubo actuaciones musicales, discursos, un enorme pastel de cumpleaños y fuegos artificiales.

La Estatua de la Libertad, de 93 metros de altura, fue un regalo de Francia a Estados Unidos en honor a la amistad que ambos países forjaron en la Revolución Americana. Concluida en Francia en 1884, aunque gestada ya en la imaginación del escultor Bartholdi mucho antes, la estatua fue desmontada y enviada a Nueva York por mar. Allí, el 28 de octubre de 1886, fue inaugurada ante una tremenda expectación de miles de personas.

Durante el proceso de construcción, el propio Bartholdi viajó a Estados Unidos para buscar el lugar adecuado en el que podría situarse esta estatua. Fue en Nueva York, en la pequeña isla de Bedloe, hoy ya conocida como isla de la Libertad, donde Bartholdi alojó en su mente a la futura estatua. Desde el principio se acordó que Francia se encargaría de la construcción de la estatua y el montaje, y Estados Unidos del pedestal.

En Francia no hubo problemas a la hora de encontrar los fondos necesarios para la elaboración de la estatua. Sin embargo, en Estados Unidos tuvieron que movilizarse mucho más. En el proyecto de construcción trabajó Gustave Eiffel, quien se encargó de realizar el esqueleto de la estatua, con el fin de que la estatua de cobre pudiera permanecer en pie. Gracias a este esqueleto, precisamente, la estatua no sufre el embate del viento.

En la actualidad la Estatua de la Libertad es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984. Accesible desde cualquiera de vuestros hoteles en Nueva York, se puede subir hasta la cima del pedestal y la corona para contemplar las vistas, aunque tras su 125 cumpleaños las visitas han sido cerradas para iniciar unos trabajos de rehabilitación, que mantendran su interior sin turistas al menos un año.

Foto Vía Urban Christian News