Islas enamoradizas de Grecia

Islas enamoradizas de Grecia 1

Hay lugares en el mundo que no suelen estar bien situados y bien explicados en las guías de viaje. Si bien esto depende del visitante o de la importancia que el editor ha considerado que debe tener el lugar, no por ello el destino en cuestión deja de tener más o menos magia. Sólo nosotros, con nuestros ojos y sentidos podemos descubrir el auténtico valor de un lugar.

Es lo que nos puede pasar con algunas islas griegas, que de tan paradisíacas que son no pueden ser bien explicadas.

Si hacemos un poco de memoria y recordamos la película “Mediterráneo”, nos acordaremos de que un grupo de soldados italianos naufragaron en una isla griega durante la contienda de la Segunda Guerra Mundial. Abandonados a su suerte y sin posibilidades de comunicarse con el exterior, en aquella isla los soldados italianos olvidaron de que estaban en plena guerra. Y no, no murieron y cayeron en el paraíso sino que aquella isla existe y tiene por nombre Kastellorizo.

Metáfora de la escapatoria de la rutina, de lo bello de todo aquello que sale de nuestro día a día, el lugar es una perfecta síntesis de clima y latitud, situado frente a la costa meridional de Turquía.

Podemos ir también a Paxos, situado a casi 400 kilómetros de Atenas y la menor de las islas del archipiélago de las Siete hermanas. Es uno de los lugares elegidos para los aficionados a la vela y donde podremos ver, si recorremos la isla a pie, su verdor y su salvismo, donde quizás se nos ocurra que de un momento a otro nos aparezca Ulises delante nuestro. Se trat de una isla que apenas tiene 12 kilómetos de lrgo y 4 de ancho, pero no tiene nada que ver con la idea que la gente tiene de las islas griegas en la cabeza. Tenemos que olvidarnos de las yermas, del viento y de los cerros secos.

La faz de este lugar es verde, la cual se combina a la perfección con lo turquesa del mar. Así, Praxos y la vecina y minúscula Antípaxos, son hoy día el refugio idóneo para aquellos que buscan la tranquilidad, el descanso, la reflexión y la escapada, que se puede combinar con el windsurf o algún que otro baño en las casi vírgenes playas y calas.

Foto Vía: Chris Vlachos