Estambul, a caballo entre Oriente y Occidente

Estambul, a caballo entre Oriente y Occidente 1

A pocas horas en avión de las principales capitales europeas podemos encontrar una gran ciudad con todo el encanto de Oriente. La metrópolis turca de Estambul, situada a orillas del estrecho del Bósforo, que une las aguas del Mar de Mármara con las del Mar Negro, es uno de los destinos turísticos más atractivos que podemos encontrar para pasar unas vacaciones o hacer una escapada de dos o tres días.

La antigua capital del Imperio Romano de Oriente, Bizancio y el Imperio Otomano, nos regala su mágica luz y un sinfín de rincones de lo más auténticos, gracias a su mezcla de culturas y a su tradición milenaria como punto de encuentro entre Asia y Europa. Sus monumentos, incontables, se extienden por toda la ciudad en una ruta plagada de iglesias, mezquitas, palacios y museos que, unidos a la amplia variedad de sus bazares y el característico sabor de sus barrios más populares, nos ofrecen un espectáculo de inagotable belleza y diversidad

En un viaje a Estambul hay que estar preparados para encontrar contrastes y sorpresas a cada paso: la ciudad se divide en tres grandes zonas, la parte europea, el barrio de Galata al norte y la ciudad nueva, ya geográficamente asiática. El paso de los siglos se hace patente en la gran cantidad de monumentos de diferentes estilos; de hecho la ciudad nació con el nombre de Bizancio, pasó más tarde a llamarse Constantinopla y, finalmente, con la conquista otomana, adoptó su nombre actual.

No obstante el agitado pasado de la ciudad, aquí también podemos encontrar los paisajes urbanos más modernos, fruto del afán de una población joven y activa, que podemos disfrutar a poco que nos esforcemos, al igual que su estupenda gastronomía, famosa por su variedad de platos y su magnífica conjunción de especias y hierbas con influencia de las culturas que han pasado por Anatolia y que hoy en día también podemos encontrar en las ciudades de toda Europa.

Foto: Vladimir Losinsky