Essaouira, el encanto de la ciudad blanca y azul de Marruecos

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Si tuviésemos que asociar espontáneamente a Marruecos con un color, seguramente el primero que se nos vendría a la cabeza es un tostado que nos remita al calor de su desierto o a la tonalidad de sus dunas. Y, sin embargo, una ciudad con gran encanto dentro de este país africano es azulada y blanca, los colores de las barcas de pesca amarradas en su puerto: se trata de Essaouira (pronunciado «esauera»), conocida por los apelativos de «La perla del atlántico» o «La bella durmiente». Se trata de una ciudad, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ubicada a más de cien kilómetros de Marraquech, que merece una visita por su atractiva mezcla de sabor árabe y aire marinero. Essaouira incluye además la última fortificación amurallada en las orillas atlánticas, y sus casas parecen más propias de un pueblo andaluz que de tierras africanas.

Essaouira, como buena ciudad portuaria, ha sido desde muy antiguo encrucijada de pueblos y civilizaciones. Desde el siglo V a.C. se encontró bajo el dominio de fenicios y cartagineses, para luego estar en manos de los romanos, época en la que fue una zona especialmente conocida por su producción de púrpura. A partir del año 533 de nuestra era, el Imperio Bizantino regió los destinos de la ciudad. Tras sucesivas entradas de árabes y portugueses, fueron finalmente los primeros quienes se hicieron con el control de Essaouira, y  allí se encontraban en la época de mayor esplendor de esta urbe, el siglo XVIII, una centuria en la que, gracias al comercio con Europa, vivió años dorados. Desde finales del siglo XX, la curiosa llegada de aventureros y artistas (Frank Zappa, Jimi Hendrix) le ha devuelto un cierto renombre.

Más allá de estas visitas, Essaouira basa también su potencial en ser una de las mejores zonas para la práctica del surf en toda la costa atlántica de Marruecos, así como en su monumentalidad. Su medina amurallada y la plaza Prince Moulay el Hassan, con su estilo «francés», reciben al visitante, que también puede decantarse por caminar por varios zocos y descansar junto al puerto de esta ciudad blanca y azul.

Foto vía www.wikimedia.org