El pueblo de Panticosa

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El pueblo de Panticosa es conocido por encima de todo por su pista de esquí, no en vano es una de las pistas más conocidas e importantes del Pirineo Aragonés. No obstante, el municipio también posee su atractivo cultural, como no podía ser de otra forma en un pueblo de montaña aragonés, por lo que si estamos en uno de los hoteles en Panticosa, podemos salir a dar una vuelta al municipio, conocer cómo era el lugar antes de la construcción de la estación de esquí.

Seguramente el monumento más importante e histórico que hay en la población es su iglesia parroquial de la Asunción. Se trata de un templo de base románica, concretamente del siglo XIII, y posee un interesante altar de tabla gótico-aragonesa y un retablo con imaginería de alabastro muy interesantes. La iglesia fue ampliada en el año 1560.

Por otra parte, el casco urbano de Panticosa nos enseña hermosas construcciones, muchas de ellas datadas en el siglo XIX, el gran periodo de auge que vivió el Balneario de Panticosa. Ascendiendo por sus empinadas, estrechas y misteriosas calles descubriremos el grueso de casonas con fachadas, cuyos accesos están decorados con frisos y otros elementos de tipo ornamental como son el caso de escudos nobiliarios y frontones. Si tenemos ocasión también merecen la pena los patios interiores de estos edificios.

Las puertas y vanos de estas casonas monumentales se cierran con hermosas y trabajadas hojas de madera y forja, mientras que las cubiertas son solucionadas con pendientes tejados que como es lógico en un municipio a partir de cierta altura, no permite la acumulación de la nieve caída en invierno.

Volviendo a la iglesia, su mayor parte nos presenta un estilo gótico tardío debido a la ampliación de 1560. Su interior se forma por una nave cerrada por un ábside poligonal que se ve cubierta por bóvedas de crucería estrellada. En el interior nos encontraremos no sólo con el retablo antes mencionado sino que también con otros dos de estilo barroco que aportan un interesante contraste con la austeridad de los muros pétreos y duros del templo.

Por último, no podemos dejar panticosa sin conocer el magnífico puente levantado en el siglo XVI y que nos permite el paso del río Caldarés, levantado por Beltrán de Betbedé y que se ha transformado en uno de los puntos más visitados de la localidad.

Foto Vía: fernand0