
Marrakech es seguramente la ciudad más visitada de Marruecos. Y no es, ni mucho menos, por casualidad. Sus calles, su medina, sus edificios e incluso su ambiente evocan a un mundo lejano, incluso de otra época, si lo comparamos con el mundo occidental de hoy.
Hay que pensar que un viaje a Marrakech hay que concebirlo como un viaje diferente a la que haríamos a cualquier capital europea. Si bien los hoteles en Marrakech son de excepcional calidad y acogida, con diferentes precios según la calidad, hay otros aspectos importantes a tener en cuenta si planificamos un viaje a esta ciudad marroquí.
La información es poder y hay aspectos prácticos que hay que tener en cuenta antes de hacer un viaje. Hoy explicaremos, por ejemplo, cómo moverse por Marrakech, información de primera necesidad a la hora de planificar el día a día de nuestra estancia en la ciudad.
Por ejemplo, para moverse por la medina de Marrakech hay que caminar, no hay otra opción. Las calles de la medina son tan estrechas que no cabe medio de transporte alguno excepto las motos y las bicis, transportes que tendremos que esquivar a cada rato. Además, orientarse es complicado, no existen mapas detallados de lo que es la medina y siempre, en los planos que tengamos, los nombres de las calles difieren de los nombres escritos en las placas de verdad.
En cuanto al transporte urbano, el autobús es el transporte rey. La única forma que tendremos para llegar a alguna dirección concreta será la de preguntar a alguien y fiarnos de sus buenas intenciones. Cualquier persona estará dispuesta amablemente para acompañarnos hasta la parada del autobús y, a cambio, le tendremos que dar una propina que por casualidad siempre les parecerá escasa. Los autobuses en sí son bastante antiguos y suelen ir atestados, por lo que hay que valorar positivamente el hecho de coger otro medio de transporte.
Los taxis, por ejemplo, no son nada caros. Hay que tener en cuenta, pero, que hay dos tipos de taxis en Marrakech. Los pequeños (petit taxi) y los grandes (grand taxi). Los más chiquitos suelen ser usados para desplazarse por el interior de la ciudad, mientras que los grandes están concebidos para dar una vuelta más allá de la ciudad. Otra cosa a tener en cuenta, a saber, los taxis en Marrakech suelen tener taxímetro, pero los taxistas suelen “olvidarse” de activarlo. Como en todas las ciudades que no conozcamos, se recomienda pedir al taxista que lo active o negociar el precio antes de arrancar.
Un último modo de moverse o desplazarse son las calesas. Si bien no son el modo más efectivo ni mejor para moverse dentro de la ciudad hay que decir que posee un romanticismo que no hay que dejar de probar en el viaje.
Foto Vía: micampe
Buenas a todos y a todas,
Hace 10 dias volvimos mi pareja y yo de un viaje por Marruecos, hemos creido oportuno ofrecer aquí nuestra opinión. La verdad es que estamos muy contentos de como ha ido todo.
Recorrer en camello las altas dunas del desierto, dormir en una jaima rodeado de kilómetros y kilómetros de finísima arena, observar en el silencio de la noche un cielo cubierto de estrellas que puedes acariciar con la mano, despertar con la potente luz del sol que nace en el horizonte como una gran bola de fuego El Erg Chebbi, un campo de dunas móviles en el desierto de la frontera con Argelia, es capacaz de regalar al viajero algunas de las escenas naturales más deliciosas del planeta. Emular al gran Lawrence de Arabia en este viaje requiere paciencia y espíritu aventurero, porque las carreteras de Marruecos están hechas, en muchos casos, más para bueyes que para coches, pero el esfuerzo merece la pena.
Marrakech, una ciudad bella y cosmopolita, es el punto de partida para este insólito viaje. Antes de coger carretera y manta hacia las dunas, merece la pena dormir aquí un par de días, para empaparse de la bulliciosa vida de sus calles. La plaza principal, Djemma El-Fná, es un colorido mosaico circense de cuentacuentos, mujeres que tatúan delicados arabescos con tinte de henna, encantadores de serpientes y niños que juegan a combates de boxeo. Otro lugar imprescindible es el zoco, un laberinto de tiendas y puestecillos donde harás tus mejores compras. Allí, seguramente, serás asediado por innumerables pelmazos que querrán convertirse en tu guía. No les hagas ni caso y sigue tu camino hacia el café de Francia para aliviar los calores con una buena taza de té y ver el bullicio de la plaza desde la terraza.
El viaje hacia las dunas conviene contratarlo desde España con alguna empresa especializada en turismo de Marruecos para evitar percances que te fastidien las vacaciones. Ellos se encargarán de trazar la ruta, alquilar el coche, reservar alojamientos y guiarte a través de los 500 kilómetros que separan Marrakech del Erg Chebbi. Nosotros hemos elegido a Lahcen de moroccosahara4x4. El camino es duro, pero muy interesante sobre todo a partir de Ouarzazate: te adentras en el Marruecos más profundo, donde podrás visitar las kasbash, antiguas fortificaciones de adobe, además de conocer y compartir las costumbres más ancestrales de su pueblo. Una buena idea es hacer noche en Ouarzazate y, de paso, recorrer los estudios cinematográficos donde se rodaron grandes producciones, como La joya del Nilo, La Momia o varias escenas de Gladiator.
Otra opción, siempre después de atravesar las montañas del Alto Atlas, es dormir en Tinerhir para visitar la impresionante Garganta del Todra. El viaje continúa hasta la localidad de Merzouga, a las puertas de las dunas de Erg Chebbi, donde empieza todo un paraíso de arena interminable, salpicado por oasis de película que refrescan y dan sombra. Existe la posibilidad de adentrarse en camello para hacer excursiones, practicar esquí sobre las dunas o darte un tratamiento con arenoterapia. Como verás, también ha llegado la fiebre de los spa. Uno de los momentos más intensos del desierto es ver el crepúsculo desde la gran duna. El sol tiñe de rojos, ocres y sombras las ondulantes montañas, mientras se marcha a descansar y da paso a la noche, con sus millones de estrellas tintineando en el firmamento. Dormir en una jaima en mitad del desierto, eso sí, con ducha y baño, es otra experiencia que nunca olvidarás.
ciao!!