Bilbao, un destino necesario

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El País Vasco tiene fama de ser un territorio cerrado a las tradiciones, a su modo de vivir y de ser, dónde las verdes montañas y el bravo mar cantábrico invitan al aislamiento de su gente. Esta será una idea que si estamos alojados en uno de los hoteles en Bilbao romperemos. La capital vizcaína es la urbe vasca más cosmopolita e incluso camaleónica, donde su urbanismo ha cambiado en las últimas décadas más que cualquier otra ciudad de sus alrededores. Pero eso no le ha quitado su encanto y ser propio.

Desde hace unos años Bilbao está indiscutiblemente unida al Guggenheim, diseñado por Frank O. Gehry y que le ha reportado una fama internacional desconocida hasta el momento. Este museo es el símbolo del cambio de Bilbao en las últimas décadas, y como tal no deja de atraer año tras año visitantes de todas partes del mundo.

Otra de las atracciones que se han levantado los últimos años es el Palacio Euskalduna, que va de la mano de la Bilbao Exhibition Centre de Barakaldo en cuanto al turismo de congresos se refiere. Las Torres Isozaki Atea e incluso el nuevo aeropuerto de La Paloma, en la localidad de Loiu, han ayudado a cambiar la concepción de Bilbao desde una ciudad gris e industrial a una ciudad nueva, límpia y moderna.

Y es que ya no hay lugar para el aburrimiento en Bilbao. Los amantes del paseo o del caminar por la ciudad tienen a su disposición una gran gama de recorridos a realizar. Es de obligada visita el Casco Viejo, que acoge popularmente el nombre de las Siete Calles, donde se concentrar una gran cantidad de bares y restaurantes, codo a codo con tiendas tradicionales e innovadores. También hay que echar un vistazo a la Gran Vía, la gran arteria comercial y bancaria de la ciudad y donde también se encuentran codo con codo tiendas tradicionales y las firmas internacionales.

En fin, Bilbao ya no es lo que era, pero es más de lo que era. Ahora podemos visitar Bilbao y dejarnos llevar por los paseos marcados o sacarnos fotos delante del Guggenheim y su guardián, comer todo tipo de pintxos en el Casco Viejo o probar comida tradicional o innovadora en cualquier restaurante de la ciudad. Bilbao ha crecido, a primera vista, para bien.

Foto Vía: Frobles