3 cosas diferentes que ver en Río de Janeiro

Prainha playa de Brasil

Seguro que estáis cansados de ver en fotos o documentales de viajes la típica imagen del Cristo Redentor y las playas de Copacabana e Ipanema, o quizás no porque son estampas realmente hermosas. Sin embargo hay más lugares interesantes por conocer en Rio de Janeiro y simplemente con tener un poco de curiosidad y tiempo se pueden visitar también.

De hecho es muy habitual que tras pasar al menos una semana en esta ciudad, la imagen que tienen los turistas que la visitan por primera vez cambia y se transforma dejando mucho mejor sabor de boca del esperado y superando las expectativas. Siempre y cuando no os limitéis a pasar el día en las bonitas playas cogiendo bronceado bajo el sol y las noches ebrios tomando caipirinhas al ritmo de la samba.

Por eso me parece muy interesante compartir otras cosas que ver en Rio de Janeiro, quizás no tan conocidas por los extranjeros pero si por la gente local.

Prainha

Vamos a empezar con unos de los principales atractivos turísticos de Rio y de Brasil en general, las playas. ¿Por qué no alejarse un poco de la ciudad para llegar a lo que la mayoría de los cariocas considera la mejor playa de la región?

Se llama Prainha, que significa playa pequeña en portugués, y es muy querida por los amantes del surf ya que sus olas son perfectas para la práctica de este deporte aunque también se pueden encontrar familias los fines de semana que van a pasar el día. Su arena es blanca y fina y el paisaje que tiene detrás es pura naturaleza ya que se encuentra en una reserva natural protegida.

Para llegar, si no disponéis de vehículo propio y no queréis alquilarlo porque suele ser más costoso, podéis tomar o bien un bus de línea regular que os lleve hasta el final del barrio de Recreio dos Bandeirantes y desde ahí hacer una ligera caminata de unos 30 minutos de duración o bien tomar el llamado “Surf Bus”, un servicio privado de transporte que aunque está pensando para llevar a surferos y su equipación lo puede tomar cualquier persona. El trayecto dura una hora y media aproximadamente así que es recomendable madrugar para hacer esta excursión.

Catedral de São Sebastião y escalera de Selarón

En el bohemio y animado barrio de Lapa, que corresponde al centro, podéis encontrar estos dos curiosos monumentos que no tienen ninguna relación entre sí pero dejan igualmente sorprendidos a los visitantes.

La Catedral de São Sebastião o Metropolitana de Rio de Janeiro es un lugar de culto que da forma al horizonte. Si no se ha leído sobre ésta en alguna guía turística y se da un paseo por esta zona sorprenderá mucho su forma cónica y resultará imposible no acercarse a curiosear para saber de qué se trata este extraño edificio. Cuando descubrimos que es un lugar de culto nos deja confusos porque más bien puede parecer un edificio gubernamental, dado su sombrío aspecto externo. La entrada es libre.

La escalera de Selarón es una obra creada por el artista chileno que falleció en ese mismo lugar en 2013. Esta escalera une los barrios de Lapa y Santa Teresa que se encuentra arriba sobre un “morro” y el artista vivía en esa misma calle desde hace muchos años, consideraba Brasil como su segunda casa por el cariño con el que fue recibido y tratado. Su afición a coleccionar azulejos le llevo a empezar a decorar la escalera con éstos poco a poco. Según se fue haciendo famosa comenzó a recibirlos de todas las partes del mundo traídos por visitantes que apreciaban su trabajo. De esta manera se creó lo que hoy en día es la escalera de Selarón.

Niteroi

Al otro lado de la bahía de Guanabara se encuentra la ciudad de Niteroi. Comunicada con Rio de Janeiro por un gran puente de varios kilómetros de longitud es un destino menos conocido pero con muchos atractivos turísticos interesantes que ver.

En Niteroi se encuentra la mayor exposición de obras del arquitecto Oscar Niemeyer en el llamado “Camino Niemeyer”, un recorrido por la ciudad que permite contemplar los edificios que él diseño. Entre ellos, el más destacado visualmente es el Museo Mac, un estructura circular con forma de platillo volante que se asoma sobre la costa, vigilante. Las exposiciones en éste no suelen ser nada del otro mundo, más bien se puede considerar un espectacular mirador que permite observar Rio de Janeiro desde otra perspectiva.

Otro lugar que no deberíais perderos es el Parque da Cidade, podéis llegar en taxi o subir caminando hasta este punto que también tiene unas vistas privilegiadas, incluso hay rampa para realizar vuelos con parapente o ala delta.

Para llegar allí podéis hacerlo con un ferry que atraviesa la bahía en unos 30 minutos y resulta un trayecto bastante placentero, lo que le da un encanto extra a esta visita

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